Crónica Galicia.

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Joven sentenciado a 13 años por apuñalar mortalmente a hombre frente a pub en Santiago.

Joven sentenciado a 13 años por apuñalar mortalmente a hombre frente a pub en Santiago.

Su hermano, que participó en la pelea, ha sido condenado a cinco años por lesiones dolosas

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 12 Mar.

La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado a 13 años y medio de cárcel al joven de origen colombiano que mató en enero de 2023 a un hombre a las puertas del club La Grandota, en Santiago de Compostela, y a cinco años de cárcel a su hermano, que colaboró en la reyerta sujetando y golpeando a la víctima.

Así, de acuerdo con el veredicto del tribunal de jurado, la sala le impone la pena al primero de los acusados como autor de un delito de homicidio, mientras que a su hermano le atribuye un delito de lesiones dolosas en concurso con un delito de homicidio imprudente, en ambos casos con la agravante de abuso de superioridad. La Audiencia también los ha condenado al pago de una indemnización de 290.000 euros a la pareja y al hijo del fallecido, que en el momento del crimen tenía solo dos meses.

Los hermanos Víctor y Michael Delgado Holguín, de 21 y 29 años y de origen colombiano, mantuvieron una pelea a las puertas del pub La Grandota con el dominicano Gregory Furcal, de 31 años, el 2 de enero de 2023. En el transcurso de la misma, Víctor apuñaló al menos en 3 ocasiones a la víctima, mientras que su hermano lo golpeaba y lo sujetaba en el suelo. Una de las lesiones le seccionó la arteria femoral, lo que provocó su muerte unos días después en el Hospital Clínico de Santiago.

Tras un juicio que se prolongó durante siete sesiones y por el que pasaron numerosos testigos, peritos y agentes, el jurado popular consideró probado que Víctor Delgado apuñaló a Gregory "con voluntad o intención de matar a la víctima", mientras que su hermano Michael "lo hizo con intención de lesionarla, y advirtió la posibilidad de causarle la muerte, sin esperar que ello fuese a ocurrir".

Para llegar a esta conclusión, dice el presidente del tribunal, el jurado se basó en "el principal medio de prueba existente", una grabación de vídeo realizada por la cámara de un gimnasio cercano, en la que "se puede observar directamente la mayor parte de lo sucedido"; así como en el informe de autopsia, lo que considera "las dos pruebas objetivas más fiables" por encima de los testimonios "contradictorios" que se prestaron en sala.

En el caso de Víctor Delgado, el jurado tuvo en cuenta que empleó una navaja que portaba con él, que dirigió el ataque hacia zonas vitales y que los golpes fueron reiterados, así como su intensidad, que se aprecia en las imágenes de la grabación.

En cuanto a su hermano Michael Delgado, según la resolución, el Jurado descarta la existencia de una intención directa de matar a Gregory "por el hecho de que tuvo una clara ocasión de matarlo durante el tiempo, 23 segundos, en que tuvo inmovilizada a la víctima con una navaja en la mano", y, sin embargo, no llegó a apuñalarlo. "Es razonable inferir que, quien teniendo una navaja no la usa, no tiene intención directa de matar", dice la sentencia.

Además, el fallo apunta que el comportamiento de Michael durante la pelea llevó al Jurado a concluir "que no se representó que existiese una elevada probabilidad" de que Gregory muriese, ni "asumió" necesariamente "que eso fuese a ocurrir".

Vinculado con ello, el veredicto concluyó que ambos hermanos "realizaron los hechos juntos, utilizando cada uno un arma, limitando o reduciendo las posibilidades de defensa del fallecido", pero no son coautores, dado que la intención última de la agresión no era la misma para los dos.

En la sentencia, el magistrado subraya también que los acusados no actuaron "sin riesgo para ellos" ni "dejando a la víctima sin posibilidad de defensa", dado que en el vídeo se observa que Gregory tenía "en la mano una botella, que alza en dirección a los acusados con ademán de golpear". Esa sencilla explicación, según el magistrado, "comporta que pudo defenderse y se complementa por el hecho de que la botella está en la mano de la víctima casi hasta el final de la agresión, incluso después de que se rompiese parcialmente y quedase con picos que la convertían en un instrumento idóneo para causar cortes y para ser clavado".

Esto, añade el fallo, se suma a la circunstancia de que "los hechos ocurrieron en un lugar público y concurrido, en la calle, a la salida de una discoteca y en la hora de cierre, con la consiguiente posibilidad de que terceras personas actuasen en defensa de la víctima".

No obstante, aunque no estaba totalmente indefenso, el magistrado presidente destaca que el Jurado valora el hecho de que los acusados eran dos y que cada uno de ellos utilizaba una navaja para concluir "que las posibilidades de defensa por parte de la víctima estaban limitadas". La sentencia no es firme, pues contra ella cabe presentar recurso ante el TSXG.